Ante la disyuntiva mundial de legalizar o no la marihuana, Mario Vargas Llosa hace uso de su voz y pluma con el fin de mostrar a su criterio las oportunidades que daría la libre comercialización de esta droga. Mucho están a favor y muchos más en contra ante la aceptación de este producto sin embargo el conocimiento exacto que tiene la población -en este caso no sólo nacional, sino mundial- es diverso, teniendo la idea sobre la división y desigualdad existente en el globo.
Partiendo de una acuciosa investigación, Vargas Llosa basa sus ideas en varios puntos: uno de ellos el histórico. Tal vez el dicho popularmente conocido "la historia se repite" demuestre el valor de su idea -no obstante, no deseo vulgarizar esta frase cuyo foco principal demostrado en toda la historia humana es el "malestar" o acontecimiento político y social existente- conjunta al conocimiento de la psicología de las masas. ¿Acaso la historia no nos da lecciones las cuales buscan el avance del hombre en pro hacia un desglose de sus errores.? Tampoco quiero afirmar que un proyecto similar al estadounidense, ocurrido durante aquellos años en que la nación norteamericana luchó contra las grandes mafias del tráfico de alcohol, sea venidero y provechoso para los distintos países mienbros del, comúnmente conocido, "Tercer Mundo". Para los cinéfilos, la película The untouchables (1987) muestra aquellos oscuros años y a su principal protagonista: Al Capone.
Sin embargo, las beneficiosas consecuencias de la legalización del alcohol no quiere decir que una legitimación del afamado estupefaciente lleve al mismo desenlace. Es verdad que las secuelas dañinas que tienen las bebidas alcohólicas sean más funestas que la marihuana, pero los resultados sociales que conllevan una adicción a la droga son fatales. No sólo la desmembración y caos familiar sería latente, la degradación del individuo junto a su estado psicológico demostrarían el fracaso de una sociedad cuyo fin es la integridad de la persona.
El libre albedrío, la capacidad de elegir del hombre, es una facultad innata a la persona la cual no debe ser opacada. Pero a pesar de ser un don, éste a tomado distintos caminos. La libertad sin conciencia moral, conocida como libertinaje, arrastra al vacío toda esperanza de bienestar social, elude todo principio de pax soñado por la colectividad. Al parecer, una insuficiente instrucción de un Estado hacia su gente sobre lo perjudicial que puede resultar el consumo de una droga, y mucho más si se masifica, solo promueve la desconfianza e ignorancia en todas sus magnitudes. Incluso, aunque se dé investigaciones que muestren el lado positivo de una hipotética legalización no siempre funcionará en todos los lugares: recuerden que nos dividen las zonas, costumbres, ideas,etc.
Nuestro polémico escritor y nobel de literatura sólo demuestra una falta actual de conocimiento de una población a quien una vez incluyó en sus obras. Muchos somos concientes de las consecuencias fatales que esta droga provocaría y, a la vez, de su lícita comercialización. Quizá nuestra sociedad aún no esté preparada para algo similar. Pero sí para refrenar y no callar ante temas que en un caso hipotético-factible puedan ser nocivas .